El tren partió de Buga a las 3.30 de la tarde. Muy puntual. Más de
setenta personas a bordo. Cielo sin muchas nubes, sol abrasador. Alegría
desmesurada en los niños, quienes por primera vez, subían a un tren. También
había adultos que jamás habían tenido la oportunidad de estar en el tren. Tres
vagones. A, B y C. Todos muy bien organizados y cómodos. Aunque no había
cortinas y el sol pegaba fuerte, nada impedía que quienes estábamos a
bordo sintiéramos la alegría del viaje en tren. Las juveniles azafatas estaban
dispuestas a brindar información acerca de los sitios por donde pasaba el tren
y a suministrar los refrigerios solicitados por los pasajeros.
A medida que avanzaba el tren, se perdían los cañaduzales, cafetales,
árboles, valles, lagos, y todo el hermoso verde que se veía a lado y lado. Las
montañas que se quedaban mirando el paso del tren. Una escenografía distinta,
diferente a la fría, congestionada y terrible carretera.
El pito del tren
sonaba. Los hilos de acero desaparecían. La locomotora se veía distante desde
el tercer vagón.
El tren se detuvo
un momento en Tuluá, pues cuatro pasajeros llegaban al final de su ruta.
Allí, los ciclistas miraban, las señoras se levantaban de sus sillas mecedoras,
los viejos añoraban.
En Zarzal no paramos. Pasamos por todo el centro del
pueblo. La gente se asomaba a saludar, los niños gritaban, los viejos sonreían,
el recuerdo del tren se mostraba. Llegó de nuevo.
De los ranchos que
a cada lado se habían hecho, entre cada pueblo, salían niños, jóvenes y
ancianos a decir adiós, levantar la mano, saludar y sonreír al paso del tren.
El tren turístico Valle y Quindío.
Al final del viaje
de más de tres horas, todos bajamos felices, alegres, contentos, satisfechos.
Era un paseo. Un paseo por tierras del Valle del Cauca y del Quindío que
culminaba en Tebaida.
Genial! Qué buen
viaje en tren. No, no fue un viaje. fue un paseo en tren. Fue algo insospechado
para muchos. Algo espectacular!
El tren volvía y
queríamos seguir ahí. Pero el viaje ya había llegado a su fin.
Hasta la próxima,
porque volveremos al tren. A detenernos en Zarzal, Tuluá, Buga ó Palmira. A
tomar refrescos y a comer en el tren. A charlar, a pasear, a buscar los viejos
amigos y a contarles que el tren volvió. Que hay qué viajar en tren!
Que seguiremos
cantando....el tren lento va partiendo sobre sus hilos de acero........
Manuel Gómez
Sabogal
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