El muro de Berlín cayó,
porque el mundo no se permitía más divisiones. El mundo se abrió. Los países
querían más oportunidades para una mejor convivencia, más conocimiento, mejor
bienestar.
Sin embargo, no todo
es color de rosa. Ahora, Estados Unidos
cierra su frontera con México, gracias a la construcción de un muro, el cual ya
tiene muchos kilómetros cimentados y por el cual, gracias a un dedo meñique, se
visitan las familias que viven en los dos países.
Un muro de ignominia en
pleno siglo XXI. Así de sencillo. No es un puente a la amistad y a la
convivencia, sino un muro que separa familias, amigos, países. ¿A quién le
importa? ¿Qué dicen los mexicanos? ¿Qué dice el mundo?
Por otra parte, se
habla de puentes. Puentes para comunicarse para acercarse más, para vivir en un
mundo mejor.
Se escuchan
disertaciones del Papa, pastores, religiosos y todos hablan de amor en un mundo
en guerra constante. Un mundo que no entiende razones para amar. Porque matar
es más fácil que amar. Porque es más fácil resolver un conflicto con armas,
bombas, ejecuciones.
No vamos a comprender
todo lo que ocurre alrededor. Noticias macabras día a día. Todo, porque no
estamos viviendo para convivir, sino para odiar. No queremos extender la mano,
sino un arma.
Mientras algunos firman
la paz y dan señales de querer terminar una guerra absurda, otros insisten en
actuar como siempre lo han hecho, porque están enseñados a matar, porque nunca
aprendieron otra lección o vivieron siempre la misma vida.
Muros o puentes.
Debemos reflexionar en lo que está ocurriendo en nuestra familia, en el
vecindario, en nuestra ciudad. Para no ir más lejos. Porque si hubiese algún fundamento que nos ayudara a
entender, comprender, podríamos convivir mucho mejor.
En el hogar también se
levantan muros. Como no sabemos cómo se llaman los vecinos, seguimos
construyendo muros por todo lado. Muros que nos impiden conocer, conversar,
entender a los demás.
La violencia que se
vive arriba, en el gobierno, entre políticos, se refleja en cualquier medio. Se
nota al instante y se toma como ejemplo. Sencillo ejemplo de falsas promesas y
mentirosos cambios.
Mientras no acabemos
con los muros, no podremos tender puentes.
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